4 cosas que no me gustan de Clubhouse

Oprah Winfrey, Elon Musk, Mark Zuckerberg o Ashton Kutcher son algunas de las celebrities que han sido vistas participando en rooms de Clubhouse. Y es que, a estas alturas, ¿quién no ha oído hablar de esta nueva red social? En menos de un año, y a pesar de estar solo disponible para iOS y necesitar invitación para acceder, ya ha sido descargada más de 10 millones de veces en todo el mundo. Clubhouse nació como la promesa de una nueva plataforma que aunaba las dos grandes tendencias en el consumo de medios digitales: audio y redes sociales. Ciencia, salud, marketing digital, clases de canto, meditación, deportes o incluso, cocina. En esta red social se puede hablar de (casi) todo.

Si TikTok fue la aplicación más descargada de 2020, Clubhouse prometía serlo en 2021. La creación de contenido es muy simple: te unes a salas o rooms como en Discord o escuchas la conversación como si fuera un audio de WhatsApp. Cualquier persona puede crear una nueva room o unirse a otra de las ya existentes. A priori, resulta un formato llamativo con la posibilidad de crear contenido diferente con respecto a otras redes sociales.

Sin embargo, casi un año después de su nacimiento, el ‘boom’ de la red social se ha desinflado. Según un reciente estudio llevado a cabo en Alemania por la Universidad de Duisburgo-Essen y la empresa de investigación de mercados Civey, el 50% de las personas que se han descargado la app confiesa utilizarla rara vez o nunca. Además, el número de usuarios de Clubhouse sigue siendo muy bajo y está en torno al 4% de la población.

“El 50% de las personas que se han descargado Clubhouse confiesa utilizarla rara vez o nunca”

Para redactar este post, me adentré en el mundo de Clubhouse durante varias semanas. ¿Me ha parecido tan alucinante como lo describen? Definitivamente, no. Creo que su éxito se ha debido en gran parte a la coyuntura actual. La reducción de movilidad y el teletrabajo han propiciado el éxito de esta alternativa de networking. Interactuar en la aplicación también es más cómodo que en otras plataformas, ya que el audio reduce la exposición de los usuarios (nada nuevo teniendo en cuenta otras aplicaciones como Discord o, si solo eres oyente, la mayoría de ellas). Pero el principal factor que, desde mi punto de vista, ha provocado este éxito repentino ha sido la exclusividad por formar parte del servicio, convirtiéndolo en un objeto de deseo para el resto.

Después de haber probado la aplicación durante este tiempo, estas son las 4 cosas que menos me han gustado de Clubhouse:

1. Entrar en Clubhouse es como acceder a la zona vip de una discoteca.

La nueva red social está solo disponible para iPhone y iPad. Según un estudio de Stadista, los dispositivos iOS de Apple representan menos del 14% de la población mundial, por lo que solo tiene acceso a Clubhouse un pequeño porcentaje de la población. Ahora bien, aunque dispongas de un smartphone de Apple, no significa que tengas acceso a la red social. Las invitaciones para unirse a Clubhouse son recibidas como un bien preciado. A cada nuevo usuario se le otorgan dos únicas invitaciones por lo que, en primer lugar, debes encontrar a un buen samaritano que te ceda una. En Estados Unidos, incluso, se han llegado a vender por 89 dólares en eBay.

“En Estados Unidos se han llegado a vender invitaciones para acceder a Clubhouse por 89 dólares en eBay”

Los creadores afirman que la app todavía se encuentra en fase beta y que llegará a todos los dispositivos durante los próximos meses. Sin embargo, este halo de misterio y exclusividad me parece exagerado para lo que realmente encuentras una vez dentro del universo Clubhouse. Muchas reuniones, infinidad de personas, temáticas ilimitadas (y de lo más variopintas), pero nada que no puedas encontrar de manera similar en otras plataformas.

2. Salas de audio: función o aplicación específica.

Es una plataforma centrada en conversaciones en vivo y en directo, nada de texto. Me parece un formato llamativo e interesante pero, ¿tanto como para dedicar una aplicación a estas rooms de audio? ¿O debería ser más bien una funcionalidad dentro de otra red social? Ya lo vimos anteriormente con las Stories de Instagram, muy similares al contenido que publicábamos en Snapchat. De hecho, Twitter ya está trabajando en Spaces, su servicio para crear salas de conversación dentro de su propia red social. Facebook ha desvelado que prepara la llegada de las salas de audio a Instagram para todo el mundo, llamadas Instagram Live Rooms, y Telegram prepara su propia alternativa, una especie de podcast interactivo en formato de mesa redonda. Por tanto, ahora es Clubhouse quien, si quiere diferenciarse, deberá añadir alguna funcionalidad innovadora.

“Ahora es Clubhouse quien, si quiere diferenciarse, deberá añadir alguna funcionalidad innovadora”

Las conversaciones no se graban y el contenido es totalmente efímero. Si no se produce ninguna infracción, se eliminan cuando la conversación se desactiva. No tener la posibilidad de volver a escuchar o escuchar por primera vez una conversación si te la has perdido es, para mí, un gran inconveniente. Pueden interesarnos ciertas reuniones, pero si no estamos disponibles a esa hora o no podemos estar presentes durante toda la charla, nos perdemos el contexto. No existe la posibilidad de escuchar las conversaciones en diferido. Una solución sería guardar los chats y convertirlos en formato podcast para ser consumido durante un periodo de tiempo más prolongado.

“No existe la posibilidad de escuchar las conversaciones en diferido. Una solución sería guardar los chats y convertirlos en formato podcast”

3. Difícil navegación entre salas: barra libre de rooms.

Es esencial favorecer la navegación de la gente dentro de la red social y facilitar el descubrir contenidos afines. Aunque Clubhouse comenzó con un funcionamiento simple e intuitivo, a medida que su popularidad se ha visto incrementada, la inmensa cantidad de salas paralelas y de temas diversos han propiciado una mayor complejidad y dificultad en la navegación.

A su vez, el elevado aforo de las salas (pueden llegar a participar 7 000 personas en una conversación), puede resultar frustrante para aquellos que quieran intervenir por el exceso de personas. En debates con tan amplio volumen de usuarios, sueles entrar como oyente y no tienes opción a participar como speaker.

«En debates con tan amplio volumen de usuarios, sueles entrar como oyente y no tienes opción a participar como speaker«

4. Dispone de una (hasta ahora) dudosa política de privacidad.

He dejado para el final el que, posiblemente, sea el aspecto más controvertido de la red social. Hace unas semanas, los responsables de la app anunciaron su intención de mejorar la seguridad de la misma tras haberse producido una filtración de datos. Sin embargo, insistieron en que el incidente ocurrió porque un usuario se dio cuenta de que podía estar en múltiples salas a la vez, conectó la API de Clubhouse a su sitio web y compartió su login con más personas.

A su vez, el usuario debe ceder una gran cantidad de datos personales a cambio de disfrutar de la plataforma. En primer lugar, todos los números de teléfono de sus contactos en el smartphone. En segundo lugar, para verificar tu identidad, se solicita a los usuarios información sobre sus perfiles en Twitter e Instagram y sus intereses particulares. Por último, hay que conceder permiso para que la red social pueda acceder a tu micrófono. Sobre este aspecto, existen sospechas relacionadas con la publicidad personalizada tras alguna conversación.

“El usuario debe ceder a Clubhouse todos los números de teléfono de sus contactos en el smartphone”

Todas las conversaciones que se desarrollan en Clubhouse se graban por motivos de seguridad. Sin embargo, los creadores de la plataforma aseguran que éstas no pueden ser compartidas y que, para los usuarios, no existe la posibilidad de volver a escucharlas. Si no se produce ninguna infracción, se supone que las conversaciones se eliminan automáticamente.

Conclusiones

Clubhouse prometía ser una plataforma innovadora y rompedora que, sin embargo, después de engancharme unos días por la novedad, me ha hecho perder el interés y darme cuenta de que no es una aplicación imprescindible para mí. Al igual que pasó con las Stories y los filtros que Instagram simuló de Snapchat, si Clubhouse no se desliga y crea una nueva funcionalidad, creo que se estancará y serán otras aplicaciones las que se aprovecharán de su éxito.

La plataforma tiene grandes retos por delante. Existen rumores de que hay muchas probabilidades de que se introduzca un formato de subscripción, es decir, que la app dedique parte de los ingresos a incentivar a los creadores de contenidos o que apueste por establecer muros de pagos para determinadas salas. Es probable que, al cabo del tiempo, haya que pagar para participar en algunas rooms. No tardaremos mucho en ver si es así.

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