La decisión central fue clara desde el principio: no comunicar platos, sino comunicar una experiencia. El objetivo no era aumentar el número de publicaciones sino construir una marca reconocible capaz de transmitir, desde el primer vistazo, la calidad y la personalidad que los clientes encuentran al visitar Insólito.
Lo que se descartó es tan relevante como lo que se hizo: ninguna acción orientada a métricas de vanidad, ningún contenido desconectado de la experiencia real del restaurante, ninguna campaña sin un objetivo de negocio concreto detrás.
La estrategia se articuló en cinco decisiones: auditoría completa antes de crear ningún contenido, construcción de una identidad visual coherente, producción de contenido audiovisual propio, estrategia editorial basada en seis pilares de contenido y optimización continua con amplificación mediante Meta Ads e influencer marketing.